Ramírez Olivares, Alicia V.Carmona González, Isabel Crisalys2020-10-222020-10-222018-11-21https://hdl.handle.net/20.500.12371/8574“A finales del siglo XVIII, las ideas estéticas viraron hacia lo que siglos atrás se había considerado como negativo, esto a partir del concepto filosófico de lo sublime. Gracias a ello, en la actualidad, lo feo, lo grotesco y lo siniestro gozan de un lugar dentro de las categorías estéticas1. Si nos remontamos a la antigüedad clásica advertimos que ya ahí existía, aunque no tan manifiesta, una concepción de la dualidad humana: lo apolíneo y lo dionisíaco2 que respondían a los binomios de orden/caos y razón/instinto. Eugenio Trías en su libro Lo bello y lo siniestro señala que es la idea de infinito sugerida en la teología judeocristiana lo que cambiará la sensibilidad, además de la incursión de las ideas filosóficas de Immanuel Kant sobre lo sublime ‒que el idealismo alemán se encargaría de consumar, al sintetizar lo bello y lo sublime en una misma categoría‒ y el Romanticismo que surge a principios del siglo XIX en Europa.”pdfspaHUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA CONDUCTALiteratura mexicana--Siglo XX--Historia y críticaAutoras mexicanas--Siglo XX--BiografiaNovela mexicana--Critica e interpretacionHorror en la literaturaCuentos de terror--Historia y críticaLo siniestro en ocho cuentos de Adela FernándezTesis de maestríaopenAccess