Soberanis Carrillo, Juan AlbertoSOBERANIS CARRILLO, JUAN ALBERTO; 71054Isasmendi Hernández, Daniela2021-12-132021-12-132019-05https://hdl.handle.net/20.500.12371/15537“El tiempo que estudiamos es, en efecto, aquél del que tenemos constancia, el que transcurre y se contrapone a un eterno presente. Los hombres del Neolítico sólo conocían el tiempo que perdura, el que emanaba de su propia mitología y cosmovisión. En estos se vivía en el presente eterno, por lo que un pensamiento que trascendiera el presente, ya sea hacia el pasado o hacia el futuro era impensable para ellos. De esta manera, lo que consideramos como tiempo en nuestra disciplina, va necesariamente ligado al autoconocimiento y autodescubrimiento del hombre. El tiempo histórico adquiere su pleno sentido en la noción de cambio, de donde se desprenden dos propuestas: progreso y retroceso.2 Sin el tiempo histórico es difícil concebir una conciencia. Sólo cuando existe una clara percepción y entendimiento sobre el paso del tiempo y sobre su incidencia en la gente y los objetos, es cuándo comenzará a adquirir un sentido total para la conservación de testimonios, relatos memoriales, reliquias, que han participado de los eventos que presuponen un progreso en la humanidad. Muestra de ello son los recintos que resguardan la memoria y patrimonio histórico y cultural del hombre, como las bibliotecas, los archivos, las galerías y salones de arte, y los museos”.pdfspaHUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA CONDUCTAArte y sociedadMuseos históricosMuseos--Conservación y restauraciónMuseos--Sociedades, etc.Los ángeles desterrados la fundación de museo regional "Casa de Alfeñique" 1926-1940Tesis de licenciaturaopenAccess