Aportela Abad, Pedro2024-12-132024-12-131976https://hdl.handle.net/20.500.12371/23277"El hombre desde que tuvo conciencia de la necesidad de entregar y recibir opiniones, con el objetivo de capitalizar experiencias para el bien o mejoramiento personal y colectivo, sintió la necesidad de reunirse a conversar, a intercambiar ideas y pensamientos sobre tópicos de particular interés para el grupo, congregación o a la simple familia, y más tarde para discutir, debatir o deliberar sobre asuntos de más preocupación o de más profunda problemática colectiva, porque al crecer el grupo hubo necesidad de buscar normas de conducta personal y colectiva para perpetuar y conservar la especie a través de la protección del individuo. Por esta razón es fácil deducir la importancia y trascendencia de las reuniones y de incluirlas dentro de toda organización, sea privada o descentralizada. No es posible pensar en una acertada dirección sin recurrir a las reuniones periódicas que además de aportar ideas complementarias, permiten descubrir talentos que muchas veces permanecen olvidados por el egoísmo de quienes no aceptan ideas contrarias a las suyas."spaSupervisión en obras masivasTesis de licenciaturarestrictedAccessIC76 A7581s