Estudio edafológico del noroeste de la sierra norte del estado de Puebla

Date
2005
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Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Abstract
El suelo es un medio complejo, generalmente en equilibrio, que es parte de un ecosistema y su formación se produce por la acción de todos los factores ecológicos como el clima, la vegetación y el material mineral (Duchaufour y col., 1977). Por otra parte, constituye uno de los elementos más importantes en el equilibrio global de la biosfera al hacer posible el crecimiento de las plantas a través del suministro de agua y nutrimentos, les proporciona anclaje y funge como reserva ecológica de muchos organismos potencialmente útiles al hombre; el agua que el suelo almacena recarga los mantos freáticos y es el medio físico donde se asienta la infraestructura del desarrollo humano, por lo que resulta un recurso indispensable para la vida en el planeta. Según el biólogo español Ramón Folch (1999) citado por Porta y col., 1999: el planeta enfrenta serios problemas de circulación atmosférica como consecuencia de acumulación de gases termoabsorbentes, el debilitamiento de la capa de ozono, la explosión demográfica, "pero pocos problemas resultan menos reversibles a corto, a medio e incluso a largo plazo como el de la desaparición o degradación de la interfase edáfica". A su vez Porta y col. (1999) plantean que procesos como la erosión, la desertificación, el deterioro de las propiedades físicas y la pérdida de la fertilidad, pueden provocar la degradación de un territorio y la desaparición de una cultura. En los últimos cuarenta años México ha registrado cambios drásticos, al mantener un crecimiento de su población, una urbanización e industrialización aceleradas y al modificar políticas relativas al campo, que han provocado alteraciones irreversibles sobre los suelos que conformaban los ecosistemas terrestres del país (CONABIO, 1998). En México y Centroamérica se ha estimado que en la segunda mitad del siglo XX, han sido deterioradas 60.9 millones de hectáreas de suelo; hace 20 años se calculaba que en México, el 40% del suelo se había perdido lo cual significaba una reducción en la capacidad agrícola de más del 30% (Воссо y García-Oliva, 1992). Los diversos procesos que propician la degradación de la tierra afectan en distintos grados el 95% del territorio nacional, donde sobresale la erosión, tanto eólica como hídrica, que afecta el 85% y 60% respectivamente de la superficie del país, así como el proceso de degradación biológica debido a la remoción del manto vegetal y al cultivo excesivo, que afecta el 80% del territorio (CONAΑΒΙΟ, 1998), Por ser el suelo un recurso natural muy difícil y costoso de renovar, debe ser utilizado sin llegar a superar su capacidad de aceptación de los distintos usos previstos, como es el caso de la agricultura. Para ilustrar lo anterior, basta con decir que la formación de 25 milímetros de suelo superficial en condiciones naturales, sin disturbio de la vegetación, requiere de 300 años (Bennet, 1939 citado por Anaya y col., 1991); por otra parte el cultivo de plantas necesita un mínimo óptimo de 60 centímetros, lo que resulta imposible en términos de tiempo, esperar que la naturaleza forme esa cantidad de suelo para su nueva explotación agrícola. He aquí la importancia que tiene la conservación de los suelos, la cual depende, por una parte de las aptitudes naturales del mismo para establecer su uso y por otra, de que su manejo sea el adecuado; sino se cumplen estas condiciones aumenta el riesgo de generar efectos físicos, químicos y biológicos que provocan el deterioro de los suelos. En el estado de Puebla la degradación del suelo es un problema significativo y en el caso particular de la Sierra Norte ocurre de forma acelerada, a causa de la poca estabilidad de los ecosistemas montañosos. Estos sistemas presentan un equilibrio ecológico muy frágil debido a la existencia de factores naturales que constituyen factores de riesgo de erosión, como son: el relieve montañoso, las precipitaciones elevadas y la existencia de suelos de poca estabilidad estructural como los Andosoles (Ruiz y col., 2001a); que junto al empleo de tecnologías de explotación agrícola inapropiadas para estos ecosistemas, la falta de medidas de conservación de los suelos, unido al aumento de la densidad de población y ausencia de alternativas económicas, conducen al incremento constante de la tasa de deforestación y de los niveles de pobreza que pueden convertir a muchos sectores en zonas de desastre ecológico (Ruiz y col. 1999a). En base a la problemática expuesta anteriormente se desarrolla la presente tesis con el objeto de evaluar las características de los suelos que conforman un sector del noroeste de la Sierra Norte de Puebla; los niveles de degradación; las causas que provocan la erosión y proponer alternativas de protección agrícola que disminuyan los efectos erosivos. Tal como indica Porta y col. (1999) "La percepción de los procesos de degradación de suelos y la denuncia no resultan suficientes. Para actuar es necesario el conocimiento de lo que se quiere preservar: los suelos y no sólo por parte de los edafólogos, sino también de otros especialistas y en particular de aquellos que toman decisiones que afectan al territorio. Un enfoque riguroso traduce una preocupación por el futuro y el deseo de trabajar para la sostenibilidad del sistema global, pensando en las futuras generaciones".
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