Análisis de factibilidad económica de proyectos viales

Date
1998
Journal Title
Journal ISSN
Volume Title
Publisher
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Abstract
En países poco desarrollados, el desarrollo económico no debe dejarse abandonado al libre movimiento de las fuerzas de la economía, sino que, debe encausarse a obtener un ritmo más activo de crecimiento. Nos crea la necesidad de abordar el problema del desarrollo económico, desde sus aspectos básicos teóricos y conceptuales, hasta sus fases practicas y ejecutivas en lo referente a la macroeconomía y microeconomía Dentro de este campo de estudio e investigación quedan incluidas tanto las técnicas de programación global y sectorial, como a las relativas a la preparación y evaluación de proyectos individuales de inversión. El problema comprende además importantes cuestiones conexas relativas a la política económica, a la administración y a la organización destinadas a formular y a ejecutar los programas y a coordinar la gestión gubernamental, en función de los objetivos del desarrollo. Dentro de este esquema, la preparación de proyectos constituye la fase final de la formulación de los programas de desarrollo y el elemento de enlace con la etapa práctica de las realizaciones que suponen estos programas. Se ha considerado útil presentar primero una estructura conceptual, que permita situar el proyecto de vialidades dentro de un estudio de evaluación económica, y además explicar la naturaleza del proyecto vial en si, así como algunas ideas relativas a la selección de los proyectos posibles. Es importante reconocer que los proyectos viales han de estar siempre relacionados con una apreciación del conjunto de la economía. Cuando se decide invertir capitales en infraestructura sobre vialidades, se adoptan determinados supuestos acerca del desarrollo económico de la zona o país correspondiente. Este tipo de supuestos se investiga y formula del modo más científico posible. La tarea primordial de la persona encargada de la evaluación de proyectos sobre vialidades es contribuir directa o indirectamente a que los recursos disponibles sean asignados, entre los distintos usos posibles, al que rinda el máximo de beneficios. Quienes deben decidir preferencias entre proyectos de inversión abordan el problema en forma directa y explicita, y cuando recomiendan un determinado proyecto se lleve adelante, afirmar en realidad que ciertos recursos se deben asignar a un uso determinado, con preferencia a otros. Para hacer tal tipo de recomendación es preciso definir lo que se entiende por beneficios, y disponer de algún patrón o norma que permita demostrar que el destino dado a los recursos empleados será el óptimo. Así pues, la evaluación económica consiste en realizar una apreciación comparativa entre las posibilidades de uso de los recursos representados por los proyectos de inversión, los distintos criterios de evaluación y su mayor o menor complejidad derivan, a su vez, de la forma de definir los beneficios y de la selección que se haga entre las distintas normas y tipos de cálculo. Estos criterios se suelen expresar en forma de coeficientes numéricos, y en tal caso se suele ordenarlos de modo que mientras más alto sea su valor numérico, sea mejor su posición en la escala de prioridad. La determinación de prioridades o prelaciones plantea en realidad tres tipos de problemas. El primero es el de la justificación del uso recomendado para los recursos, y constituye el problema de la evaluación económica propiamente tal. Podría plantearse mediante la siguiente pregunta. ¿Por qué escoger tal vialidad y no otra? El segundo se refiere a la justificación de la técnica propuesta en el proyecto, y constituye el problema de las alternativas técnicas de construcción. La interrogación correspondiente seria ¿Por qué construir la vialidad de determinada manera El tercer problema se relaciona con la fecha recomendada para la iniciación práctica del proyecto, es decir, con la asignación de la prioridad en el tiempo: ¿Por qué hacerlo ahora y no más adelante? Aparte de este planteamiento, suelen tener prioridad los proyectos de terminación de obras comenzadas, por que la alternativa es mantener improductivas inversiones ya realizadas No es responsabilidad de los proyectistas recomendar prelaciones, ya que cada proyectista conoce su proyecto pero no los demás, por lo que no puede hacer comparaciones. Normalmente todos los proyectos deberían ser evaluados por alguna autoridad central responsable de la programación, según los criterios que decida adoptar. Sin embargo, hay dos motivos principales para que sea necesario que el proyectista tenga presente y conozca el problema y las técnicas de la evaluación. El primero se relaciona con la inclusión en el proyecto de los antecedentes que se requieren para la evaluación. Suponiendo que existiera en el esquema institucional una entidad programadora que estableciera las prioridades entre los diversos proyectos sometidos a su consideración seria indispensable que cada proyecto contuviera los datos necesarios para calcular su coeficiente de evaluación, lo que implica que el proyectista debe conocer los criterios más comúnmente usados. Mas aun, al conocer al proyectista estos criterios y el modo de computarlos, podría facilitar la tarea de la entidad programadora, realizando los cálculos de evaluación según los criterios más usuales aunque dejando siempre a aquella entidad la responsabilidad de los cotejos finales El segundo motivo tiene un fundamento práctico, pues no será frecuente encontrar un esquema institucional ideal con una división tan clara de funciones entre proyectistas y encargados de asignar prioridades Las mismas personas deben cumplir muchas veces ambas funciones, y ello requiere por parte del proyectista un conocimiento adecuado del problema de las prioridades. Se parte de cierta apreciación de conjunto sobre el panorama económico, y si bien la forma y el grado en que se haga dicha apreciación pueden ser diferentes, el hecho real es que el proyecto individual no se realice en el vacío, sino dentro de un cierto medio del cual se nutre y a cuyo mejoramiento debe contribuir. Es conveniente investigarla de manera sistemática, en vez de dejarla abandonada a formas intuitivas de percepción. La limitación en los recursos disponibles para la inversión hace muy importante y necesario ese reconocimiento, lo que contribuye a explicar la creciente preocupación de los países poco desarrollados por la programación del desarrollo sobre vialidades Es preciso admitir que la existencia de un programa de desarrollo formal y elaborado sistemáticamente no es, desde luego, condición indispensable, para estudiar y realizar proyectos individuales. Muy a menudo se elaboran proyectos con una simple apreciación superficial y casi intuitiva del conjunto de la economía. Supuesta esta circunstancia, hay aún diversos modos de proceder. Se puede, por ejemplo, disponer simplemente de la "idea" y de algunas estimaciones de costos, y a base de ello decidir la inversión en un proyecto dado. Si la "idea" se desarrolla ampliamente, estudiándola lo más a fondo posible, será necesario analizar con cuidado las repercusiones e interrelaciones del proyecto, e indagar más en detalle sus ventajas e inconvenientes en relación con el resto del conjunto.
Description
Keywords
Citation