Obras civiles en la prevención de desastres originados por erupciones volcanicas
Date
1995
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Publisher
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Abstract
La Tierra puede considerarse un cuerpo viviente debido a su constante estado dinámico y evolución a lo largo del tiempo. Este cambio continuo altera las condiciones predominantes del planeta, de modo que si tuviéramos las condiciones de hace 3,000 millones de años, la vida sería imposible. Los fenómenos geológicos, como la deriva continental, son el resultado de esfuerzos mecánicos y procesos termodinámicos que ocurren en el interior y la superficie de la Tierra, siguiendo los principios de conservación de la masa y la energía.
El balance de energía disponible en las capas terrestres, concentrada en regiones pequeñas de la corteza, se libera en eventos breves, como los terremotos y el vulcanismo, que son manifestaciones directas de procesos que ocurren en los márgenes de las 17 placas tectónicas principales. La fricción y la viscosidad generan energía secundaria, disipándose en estas zonas.
Desde 1500, se han registrado 5,970 erupciones volcánicas, y aunque el riesgo volcánico parece menor en comparación con fenómenos como sismos, inundaciones y sequías, los daños causados por los volcanes siguen siendo significativos. Las estadísticas de impacto muestran que, a pesar de la baja frecuencia de erupciones, su potencial destructivo es considerable.