El residente de obra, sus funciones y responsabilidades
Date
1989
Authors
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Publisher
Universidad Autónoma de Puebla
Abstract
Dónde tiempos remotos todo ser vivo sobre la tierra ha tenido la imperiosa necesidad, para sobrevivir y progresar, de tener cierto orden en sus actividades cualesquiera que éstas fueran, ya sea para satisfacer sus necesidades básicas u otras menos primordiales.
De hecho la organización ha existido desde siempre pues sabemos que en la antigüedad el hombre, por mínimas que fueran sus necesidades, siempre tuvo que llevar cierto orden dentro de sus actividades diarias, podemos decir que en ésta época a la que hacemos referencia el hombre actuaba casi por instinto y tratando solo de cubrir sus necesidades básicas tales como alimentación, el abrigo y la defensa y hacia ellos concentraba toda su atención y en ese orden precisamente, vemos pues aquí que inconscientemente el hombre aprendió que era lo primordial que debía satisfacer y día a día ya sabía lo que tenía que hacer para lograr cubrir esas necesidades.
Si bien es cierto que en ese tiempo las actividades que se desarrollaban eran mínimas y por lo tanto no se podía apreciar todavía cierto orden, aunque ya existía, y por ende organización, también es cierto que a medida que el tiempo pasaba, el hombre fue progresando mentalmente, la población sobre la tierra iba en aumento y con ello sus necesidades. Cuando cierto número de pobladores de una región encontraba afinidad entre sí total o parcial, es decir que perseguían uno o varios fines comunes y aún más, para ayudarse mutuamente a defenderse de los animales salvajes o del hombre mismo, tuvieron la necesidad de agruparse, formando así las llamadas tribus. Es aquí donde ya puede apreciarse más en forma como había ya delimitación de funciones para todos y cada uno de los integrantes de la tribu, tanto en el aspecto social, familiar y productivo, ya que sabemos que cada una de éstas agrupaciones solía nombrar un jefe y a otros personajes para que fueran sus dirigentes y representantes, en tiempo de cultivo se repartían las tareas para preparar la tierra, para sembrar, para cuidar de los plantíos y para recoger la cosecha, ya que éstas tareas eran demasiado para un solo hombre, mientras algunos hacían ésta labor, otros se dedicaban a la pesca o a la caza y unos más a actividades encaminadas a la construcción o mejoramiento de las viviendas y a la fabricación de utensilios, herramientas y armas, por lo que se refiere a las mujeres, éstas oran encargadas de cuidar a los niños pequeños, de preparar los alimentos así como de ayudar a los hombres en las tareas menos pesadas.
Todos trabajaban tanto para bienes propios como para bienes colectivos o comunes pero siempre llevando cierto orden dentro de cada una de sus actividades. A ésta acción de ordenar, de disponer las partes de un todo para que tomen forma regular y encaminarse hacia la obtención de un bien individual o colectivo, estableciendo dentro de ese orden ciertas normas y formándose cuando sea necesario, es a lo que se le conoce como ORGANIZACIÓN, hablar de organización, es hablar de comunicación ya que, sin comunicación cualquier intento organizativo sería nulo. En la etapa actual es más latente la necesidad de tener organización para lograr de la mejor manera posible los objetivos de antemano fijados o definidos, sean particulares o colectivos y cualesquiera que sea la actividad, ya que de no hacerlo se perderá efectividad, credibilidad y competitividad.