Diagnóstico de la industria automotriz en el estado de Puebla 1993-1999 inversión en capacitación y capital fijo
Date
2002
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Publisher
Benemérita Uviersidad Autónoma de Puebla
Abstract
La industria automotriz se erige como uno de los principales motores de la economía mexicana, aportando el 2.9% del PIB nacional y el 13.5% del sector manufacturero. Durante el periodo de 1985 a 1999, la producción de vehículos en el país experimentó un crecimiento excepcional del 228.7%, alcanzando 1,502,146 unidades anuales. Este dinamismo estuvo fuertemente ligado a la intensa apertura comercial y a la gestión de economías modernas que modificaron la comercialización internacional. Al cierre de 1999, la presencia de marcas automotrices en el mercado nacional se duplicó, fomentando un ambiente de alta competencia y confianza. El buen desempeño de la economía estadounidense y la firma del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea reforzaron la certidumbre económica. Gracias a ello, la demanda interna se impulsó, permitiendo que las tasas de interés e inflación se mantuvieran en niveles moderadamente estables. Para el año 2000, los pronósticos de venta interna y exportación apuntaban a una cifra histórica superior a los dos millones de vehículos. Los tratados comerciales y la globalización han catalizado el arribo de inversiones extranjeras directas en una magnitud nunca antes vista en México. No obstante, este escenario obliga a los empresarios nacionales a mejorar sustancialmente sus procesos productivos y resultados para poder competir globalmente. El diagnóstico resalta que la permanencia en el mercado depende de la capacidad de adaptación a los estándares de calidad de naciones desarrolladas. Es imperativo que las empresas inviertan en capacitación y capital fijo para sostener estos ritmos de crecimiento dinámicos observados en la década. La industria poblana, como eslabón clave de esta cadena, debe capitalizar las oportunidades de empleo y desarrollo tecnológico que ofrece el sector. Finalmente, la integración de bloques comerciales de América Latina y Europa sigue aportando un impulso vital para la competitividad de la manufactura.