Colección de ESMOS

En este proyecto estamos recibiendo diversos tipos de trabajos como charlas científico-académicas, artículos de opinión, artículos de divulgación, infografías, ponencias de enseñanza académica, descripción de fotografías científicas, notas de clase, entre otras formas de divulgación. Tanto estudiantes como profesionistas de cualquier parte del mundo que desean compartir conocimiento científico pueden participar. Todos los trabajos son revisados por miembros del comité editorial y si cumplen con los estándares de calidad son publicados en nuestra plataforma. El URL de la plataforma es el siguiente: https://sites.google.com/view/esmosbuap/

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  • Contribución a publicación periódica
    Virología vegetal empleada a través de VLP y VNP a la nanobiotecnología médica
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-05-24) Trucíos Ávila, Ricardo Damián; https://orcid.org/0009-0005-7761-4347
    Un sistema nanobiotecnológico. Idealmente debería ser posible producir partículas de tamaño, estructura y propiedades biofísicas uniformes. Los virus, y en particular las partículas similares a virus (VLP, virus-like particles) no infecciosas, poseen estas características deseables. Autoensamblarse en estructuras definidas de dimensiones conocidas, cierto grado de flexibilidad genética, funcionalización con especies proteínicas y poseen cadenas laterales de aminoácidos reactivos que pueden utilizarse para la conjugación con especies inorgánicas o menos susceptibles. Las VLP son estructuras a nano escala armadas por proteínas virales asembladas que carecen de material genético viral haciéndolas no infecciosas. Las VLP son formulaciones de nanopartículas basadas en virus que pueden utilizarse como componentes básicos de nuevos materiales con diversas propiedades. Los virus vegetales son sistemas ideales para reducir muchos de los riesgos asociados, lo que convierte a las partículas basadas en virus vegetales en plataformas especialmente atractivas para una serie de aplicaciones nanobiotecnológicas. Las VLP constituyen una buena base para la tecnología biomédica. Con el desarrollo de tecnologías basadas en virus vegetales capaces de producir una amplia gama de VLP no infecciosas, las VLP derivadas de plantas constituyen un área de considerable interés. Los avances en biología estructural son importantes para el desarrollo de futuras aplicaciones biotecnológicas. El conocimiento de la estructura tridimensional detallada de las partículas víricas permitió identificar las regiones de bucle expuestas de las proteínas de cubierta que permiten la modificación genética de la proteína de cubierta sin interferir en las interacciones capsoméricas esenciales para el ensamblaje. Los trabajos recientes en el campo de la virología vegetal sintética han conducido al desarrollo de vectores virales "deconstruidos", que pueden utilizarse para producir altos rendimientos de VLP derivadas de virus vegetales en plantas en lugar de en un sistema heterólogo. El término deconstruido se refiere aquí a la eliminación de genes virales no necesarios para altos niveles de transcripción y traducción (como las proteínas de la cubierta viral), dando lugar a vectores que contienen sólo aquellos elementos virales que conducen a un mayor rendimiento de proteínas, como promotores y regiones no traducidas (UTRs por sus siglas en inglés). Los virus filamentosos pueden modificarse para producir estructuras novedosas, alterando las propiedades biofísicas de las nanopartículas resultantes, de interés potencial para las aplicaciones nanobiotecnológicas. Estas estructuras pueden permitir el desarrollo de nanoestructuras de biocatálisis con una elevada superficie para el despliegue eficaz de enzimas. Este tipo de arquitecturas híbridas pueden resultar útiles en futuras aplicaciones nanotécnicas, como los nanocables y los conjuntos de nanobiocatálisis. No sólo pueden alterar propiedades físicas, también afectan al comportamiento in vivo, lo que plantea la posibilidad de elegir arquitecturas específicas con diferentes perfiles farmoquinéticos. Lectura recomendada [1-3].
  • Contribución a publicación periódica
    Antibióticos, probióticos y prebióticos
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-05-20) Luna Pérez, Estephanie Elizabeth; https://orcid.org/0000-0002-1601-5712
    Algunas palabras con prefijos o sufijos iguales pueden llegar a confundirse, tal es el caso de las palabras antibiótico, probiótico y prebiótico, que, aunque son muy similares hay gran diferencia en el significado de cada una. Un antibiótico es un compuesto cuya función es erradicar o limitar el crecimiento bacteriano, es por ello que son usados para tratar infecciones causadas por bacterias patógenas [1]. Por otro lado, un probiótico se puede definir como un microorganismo que al consumirse en una cantidad adecuada causa un efecto benéfico en el huésped [2], algunos de estos beneficios son: Inhibición de patógenos en tracto gastrointestinal, síntesis de vitaminas (K y del complejo B), mantenimiento de integridad del epitelio intestinal, ayuda al metabolismo de la lactosa, modulación el sistema inmunológico, entre otros [3, 4]. Finalmente, el término “prebiótico” se refiere a los compuestos alimentarios no digeribles necesarios para mantener una composición adecuada de la microbiota intestinal, esto se logra al promover el crecimiento de bacterias que son benéficas para el huésped [5]. Como se mencionó anteriormente los antibióticos son necesarios para erradicar infecciones causadas por bacterias patógenas, pero al ingerirlos también se eliminan bacterias que dan beneficios al huésped, por ello se ha demostrado que es necesario acompañar con probióticos los tratamientos a base de antibióticos, esto debido a que se ha comprobado que se reducen los efectos secundarios causados por este tipo de tratamientos como lo es la diarrea [6]. Mantener la integridad de la microbiota intestinal es necesario para una buena salud, ya que los 100 billones de microorganismos intestinales tienen influencia en tres principales funciones, las cuales son: mantenimiento del sistema nervioso entérico, estimulación del sistema inmunológico y modulación del sistema endocrino. Para preservar esta microbiota es necesario mantener una buena dieta, actividad física, evitar alimentos industrializados y consumir en cantidades adecuadas probióticos y prebióticos [7].
  • Contribución a publicación periódica
    Hablemos sobre el Triclosán
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-05-17) Aniceto Hernández, Evelyn Yeset; Gutiérrez López, Yareli; Luna Méndez, Miriam Yessenia; Limón Bonilla, Alexa; Ulloa Fernández, Juan Pablo; https://orcid.org/0009-0002-8593-930X; https://orcid.org/0000-0002-2075-5051; https://orcid.org/0000-0002-2343-777X; https://orcid.org/0000-0001-8013-628X; https://orcid.org/0009-0002-4879-2046
    El triclosán (TCS) es catalogado como un contaminante emergente, corresponde a un fenoxifenol triclorado [5-cloro-2-(2, 4-diclorofenoxi) fenol)]. Es utilizado como desinfectante ya que, posee un amplio espectro bactericida contra bacterias Gram+, Gram‐, hongos y levaduras. En adición, puede degradarse a productos como metiltriclosán [MeTCS, 5-cloro-2-(2, 4-diclorofenoxi) anisol)], que es más persistente, lipofílico, bioacumulativo y estable que el TCS [1]. Se encuentra presente en detergentes, enjuagues bucales, pastas de dientes, toallas húmedas, algunos cosméticos, entre otros. En cada producto la concentración máxima de triclosán no debe ser mayor al 0.3%, y se han realizado estudios sobre la absorción que tiene sobre la piel y su duración en el cuerpo humano, empezando a eliminarse hasta después de aproximadamente 24 horas [2]. La toxicocinética empieza desde la entrada por vía oral, en donde después se absorbe gastrointestinalmente distribuyéndose por el hígado y tejido adiposo, así mismo se elimina solo el 54% después de 4 días de la exposición por vía urinaria. Por otro lado, otra de las vías de exposición principal es la dérmica, ya que se absorbe menos del 10% del contaminante [3]. Estar en contacto con el TCS puede traer varios efectos adversos, de acuerdo a la literatura, menciona que puede presentar: disminución de la memoria y de la microbiota intestinal, insuficiencia cardiaca y arritmias, mayor riesgo de incidencia al cáncer e infertilidad [4]. Al estar contenido en diversos productos de cuidado personal que son enjuagables, la principal ruta de eliminación del TCS es a través del drenaje doméstico [5, 6]. Posteriormente, su llegada al ambiente se debe a descargas de aguas tratadas, e inclusive aquellas derivadas directamente del drenaje, arroyos o ríos [5, 6]; cuyo destino final son los ambientes acuáticos. Por esta razón, en conjunto a su naturaleza lipofílica, se ha encontrado desde concentraciones del orden de los nanogramos hasta microgramos por litro en sedimentos de los diferentes tipos de aguas superficiales [6, 7] y en organismos acuáticos, donde estas concentraciones pueden estar acumulándose en sus tejidos, siendo así la fuente primaria de alimento para más organismos acuáticos, provocando su toxicidad y ocasionando un desbalance en la cadena trófica. El triclosán puede bioacumularse en algas, plantas acuáticas y peces. Además que durante la transformación, se desprenden sustancias más tóxicas, como por ejemplo, 2, 4 diclorofenol y 2, 8 diclarodivensano. El primero ha mostrado efectos tóxicos en diversos sistemas biológicos como las aberraciones cromosómicas, estrés oxidativo, función hepática de peces y distribución [7]. El problema no acaba ahí, ya que se acumula el TCS en los tejidos de los organismos acuáticos transmitiéndoles este contaminante a otras especies marinas siendo estos organismos fuente primaria de alimento. Algunos estudios han demostrado que el triclosán se puede fotodegradar. Cuando proyectamos luz solar o luz ultravioleta sobre la superficie del agua que contiene TCS, hasta el 12% del compuesto disuelto se convertirá en dioxina. Durante el tratamiento del agua potable, el TCS reacciona con el cloro libre para formar dos éteres difenílicos hidroxilados tetra y pentaclorados, 2, 4-diclorofenol, así como cantidades significativas de 2, 4, 6-triclorofenol [8]. De esta manera podemos darnos cuenta que en nuestros productos de uso diario, específicamente los involucrados en nuestro cuidado personal, pueden estar presentes contaminantes. Es por eso que se considera de gran importancia la difusión de esta información, ya que como pudimos notar, aun no se cuentan con regulaciones específicas para este compuesto y queda en nosotros poder hacer notar sus riesgos.
  • Contribución a publicación periódica
    Nanopartículas de TiO2, ¿Aliadas o enemigas de la vida?
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-05-07) Hernándes-Biviano, Hannia Josselín; López González, Sofía; Marcial-Reyes, Diana Belen; Perez Figueroa, Daniel Emmanuel; Pantoja Cruz, José Arturo; https://orcid.org/0000-0001-6872-8856; https://orcid.org/0000-0001-9027-001X; https://orcid.org/0000-0003-1264-0083; https://orcid.org/0009-0001-8418-1720; https://orcid.org/0009-0007-3187-0905
    El dióxido de titanio es un mineral y compuesto inorgánico formado por la unión de un átomo de titanio y dos de oxígeno con fórmula química: TiO2, se comporta como semiconductor normalmente en la fase anatasa y rutilo [1]. Es poliforme y existe de forma natural en tres diferentes tipos cristalinos: anatasa, rutilo y brookita. Todas presentan distintas propiedades fisicoquímicas como adsorción y fotorrespuesta que dependen de su estructura tridimensional cristalina, tamaño y porosidad [2]. Existen diferentes métodos para la síntesis y producción de nanopartículas de TiO2 que pueden ser: físicos que requieren alta energía para mantener alta temperatura y presión, o métodos químicos que utilizan sustancias tóxicas como lo son solventes que además generan durante la producción subproductos peligrosos [3, 4]. Por ello, surge la necesidad por desarrollar métodos más sustentables y amigables con el medio ambiente, y con ello se implementa la síntesis verde la cual está compuesta por métodos que emplean extractos de plantas, microorganismos y enzimas simples [3]. De hecho, los resultados sobre estudios en síntesis de NP de TiO2 con extractos vegetales de la especie Echinophora cinerea muestran que estas son menos tóxicas y que llegan a presentarlos en concentraciones relativamente altas [4]. Las nanopartículas de TiO2 han sido sospechosas de causar distintas afecciones, así como un aumento en la respuesta pro-inflamatorio debido a un aumento en la actividad de los macrófagos en los órganos con mayor actividad inmunológica como hígado, bazo o ganglios [5]. Así mismo, estas nanopartículas se han visto relacionadas con alteraciones respiratorias, afecciones cardiovasculares y alteraciones genéticas en personas que tienen exposición constante al uso de materiales cuya composición está formada por TiO2 debido al trabajo desempeñado. A pesar de que encontramos nanopartículas de TiO2 en productos de uso personal como cremas o bloqueadores, no existen estudios que demuestran su toxicidad a un nivel dérmico, siempre y cuando se respeten las concentraciones establecidas. No se descarta que en un futuro pueda existir nueva información sobre la toxicidad de los productos [6]. Pruebas in vitro e in vivo confirman los efectos adversos en el cuerpo humano, como el ciclo celular alterado, constricción de las membranas nucleares y apoptosis. Mostraron que pueden dañar el ADN e interactúan con el epitelio del intestino delgado, responsable de la absorción de nutrientes. La exposición a nanopartículas de TiO2 puede ocurrir por diversas vías, principalmente por inhalación, inyección, piel o absorción en el tracto gastrointestinal. Estudios in vivo han revelado que después de la inhalación o exposición oral, las nanopartículas de TiO2 se acumulan, principalmente en los pulmones, el tracto alimentario, hígado, corazón, bazo, riñones y músculo cardíaco [7]. Adicionalmente, se ha demostrado que alteran la homeostasis de la glucosa y los lípidos en ratones y ratas. La edad también puede ser un factor que juega un papel importante en el efecto nocivo. Como lo indican los resultados de las pruebas en ratas jóvenes y adultas, diferentes grupos etarios requieren diferentes biomarcadores para la detección y seguimiento de la toxicidad de las NP. En ratas jóvenes se observó, inflamación del hígado junto con lesiones cardíacas y activación no alérgica de mastocitos en tejido gástrico. Con el fin de obtener más información sobre la toxicidad del dióxido de titanio se han buscado biomarcadores que permitan el seguimiento de la actividad del compuesto tanto en el cuerpo humano como en animales y plantas; en 2021 se realizó la investigación y seguimiento del incremento del ácido salicílico endógeno y ácido acetilsalicílico en Aloe vera cuando era expuesto a TiO2 , los resultados arrojados mostraron modificaciones en los índices de crecimiento en el alargamiento de las hojas, el peso fresco, el desarrollo de las raíces, entre otros factores, demostrando de esta manera que el TiO2 puede causar modificaciones o alteraciones en los organismos con los que esté en contacto [8].
  • Contribución a publicación periódica
    El poder invisible de las micorrizas
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-05-07) Bravo Hernández, Zyanya; Escalante Avila, Melissa; Rodriguez Alfaro, Roxana Montserrat; https://orcid.org/0009-0000-8735-065X; https://orcid.org/0009-0003-4481-5981; https://orcid.org/0009-0006-7446-7721
    El ciclo del carbono es el resultado de una serie de procesos como lo son la fotosíntesis, respiración, el intercambio que ocurre entre el aire y el mar de dióxido de carbono y la acumulación de humus (materia orgánica) en los suelos [1]. El suelo contiene más carbono que la atmósfera y la vegetación juntas, por eso comprender los mecanismos que controlan la acumulación y estabilidad del carbono del suelo es fundamental para predecir el clima futuro de la Tierra [2]. Las micorrizas podrían ser la conexión clave entre el ciclo del carbono y las plantas. Estos hongos usan sus micelios para envolver las raíces de las plantas y así tener acceso a azúcares y ayudar a la planta en la asimilación de nutrientes que están fuera del alcance de sus raíces. Las micorrizas son hongos heterótrofos por lo que depende del carbono reducido para obtener energía y poder realizar su metabolismo, estos hongos a diferencia de muchos organismos que habitan el suelo obtienen casi toda su energía de plantas ya que los hongos micorrízicos son simbiontes [3]. Las micorrizas desempeñan una función importante en el ciclo del carbono y la captura de dióxido de carbono (CO2) atmosférico. Las plantas micorrizadas transfieren una parte de los carbohidratos producidos durante la fotosíntesis al hongo micorrízico a través de las raíces. A cambio, el hongo proporciona nutrientes esenciales a la planta. Este intercambio de nutrientes ayuda a las plantas a crecer y capturar más CO2 de la atmósfera; contribuyendo así a la reducción de los niveles de CO2 y al secuestro de carbono en el suelo. Las micorrizas influyen en la capacidad de las plantas para almacenar carbono en el suelo. El micelio de los hongos micorrízicos puede extenderse en el suelo y formar redes micorrízicas comunes, que conectan diferentes plantas. A través de estas redes, los nutrientes y el carbono pueden transferirse entre las plantas, lo que favorece la acumulación de carbono orgánico en el suelo [4, 5]. En la actualidad las plantas asociadas a más de dos hongos ectomicorrizicos pueden aprovechar niveles más altos de CO2, impulsando su crecimiento, incluso cuando el nitrógeno es bajo, ya que este también está relacionado a su crecimiento y por ende a la absorción de CO2 [6]. Las ectomicorrizas son un tipo de micorriza formada por hongos del filo Basidiomycota, Ascomycota y Mucoromycota [7], ayudan a la planta huésped a compartir carbono, nitrógeno y fósforo conectando a la comunidad de plantas y dando estabilidad al ecosistema forestal [8]. Propiciar la conservación de plantas asociadas a estos hongos es fundamental, se espera tener más regiones predominantes de estas micorrizas monitorearlas y predecir cuánto CO2 son capaces de capturar [6]. La micorrización mejora la asimilación y captación de nutrientes como fósforo, calcio, potasio e incluso de nitrógeno y de agua; tanto para la planta como para el hongo. De esta manera participa activamente en el ciclo del nitrógeno y el ciclo del fósforo [10]. Las micorrizas tienen un papel clave dada su ubicación en la interfase planta-suelo y debido a su influencia en la fisiología de la planta y en las comunidades vegetales deben tomarse en cuenta en los estudios del impacto del cambio climático sobre los ecosistemas, por ejemplo, en la reducción de las especies de pino para mantener suficientes niveles de ectomicorriza que puedan conducir a una mejor salud y resiliencia de los bosques y de esta manera disminuir su vulnerabilidad al estrés producido por las actividades antropogénicas [9]. En búsqueda de este monitoreo para anticipar futuros incrementos de CO2 y como amortiguar los cambios que ocasiona, surgió la micorrización en vivero, de esta manera se puede observar el proceso de micorrización y llevar con éxito la simbiosis del hongo y la planta. Se debe monitorear la edad, el estado fisiológico del hongo y la planta, hongos que pudieran interferir en la micorrización, pH del suelo y nutrientes disponibles. No todas las plantas son compatibles con el proceso de micorrización, algunas familias que sí son compatibles son urticáceas, crucíferas y ciperáceas. Se han conseguido resultados favorables en plantas leguminosas y cítricas [10]. De esta forma, las micorrizas, a pesar de su diminuto tamaño, emergen como agentes fundamentales en la lucha contra el cambio climático inducido por la actividad humana y el aumento de la temperatura global. Su capacidad para capturar carbono, fortalecer la resistencia de las plantas ante condiciones adversas y contribuir a la fertilidad del suelo ofrece una perspectiva prometedora para contrarrestar los impactos negativos del cambio climático. Reconocer y fomentar la presencia y función de las micorrizas en los ecosistemas se revela como una estrategia esencial para abordar los desafíos ambientales contemporáneos y avanzar hacia un futuro más sostenible.
  • Contribución a publicación periódica
    Aldrín, un viejo enemigo
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-03-08) Elias Torres, Edgar; Hernández Cabrera, Danna Michelle; Hernández Huerta, María Esther; Ojeda Fernández, Camila; Oropeza Vázquez, América; https://orcid.org/0000-0001-7376-5969; https://orcid.org/0009-0000-8550-060X; https://orcid.org/0000-0003-0632-4762; https://orcid.org/0000-0002-8982-4473; https://orcid.org/0009-0002-0165-9942
    El aldrín es un insecticida organoclorado que ya sea por contacto, inhalación o por ingestión es un veneno potencial y persistente [1, 2]. Su uso comenzó en los años 40 y se extendió hasta 1974, ya para los años 70’s y 80’s fue prohibido debido a su alta toxicidad en EUA, Malasia, Indonesia, entre otros; en 1987 se prohibió su producción en Europa y aunque su uso ya no es vigente en la mayoría de los países se han encontrado restos del mismo en cuerpos de agua e incluso animales [3]. Tiene un punto de fusión y ebullición de 104 °C y 145 °C respectivamente, una densidad de 1.54 g/mol y posee un coeficiente de partición de 3.01. Es un sólido muy inflamable a temperatura ambiente, al calentarlo éste se descompone produciendo humos tóxicos (de Cl y HCl), reacciona con ácidos, oxidantes, metales, fenoles y catalizadores ácidos; no es soluble en agua, pero si es soluble en orgánicos (hidrocarburos aromáticos, ésteres y cetonas) a excepción del alcohol. En su producción únicamente se llega a un 90% de pureza, ya que existen varias impurezas en las que destacan el tolueno (0.6%), hexaclorobutadieno (0.5%) y HCCPD (3.7%) [4, 5]. Posee una vida promedio en los sustratos de 1.5 a 5.2 años, sin embargo, gracias a su rápida conversión a dieldrín puede aumentar hasta a 5 años [6]. Es por esto que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente determinó que la dosis letal en humanos es de 83 mg/kg [3]. El aldrín en los humanos conduce a una neurodegeneración dopaminérgica que conduce a la anemia o bien a la enfermedad del Parkinson, puede inducir la producción de ROS o causar una reacción proinflamatoria y daño al ADN en células epiteliales del ovario. Actúa como ligando e inhibidor de las vías de señalización de andrógenos y altera la herencia epigenética, lo que contribuye al desarrollo de cáncer de próstata en los hombres y cáncer de mama en las mujeres, provoca déficit bioquímico y de comportamiento inducidos por la enfermedad de sinucleína [5]. El aldrín puede permanecer en el ambiente a pesar de que se degrada naturalmente, es por esto que existen métodos que facilitan su degradación, se dividen en fisicoquímicos (radiación UV, pirólisis, reducción química con hierro covalente (Fe0)) [6, 7] y biorremediación con microorganismos (utilizan el contaminante como fuente de energía), de los cuales se destaca el uso de Pseudonocardia sp. KSF27 (bacteria) que elimina el 85% de 14.06 μM de aldrín, además de otros contaminantes [8]; y Mucor racemosus DDF (hongo) que trabaja en un amplio rango de pH y es capaz de degradar además del aldrín otros pesticidas organoclorados [9, 10].
  • Contribución a publicación periódica
    Enzimas vs el plástico: una alternativa para combatir la contaminación
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-03-07) Ayala Cid, Juan Pablo; https://orcid.org/0009-0000-9284-8161
    En la actualidad, la producción desmedida de plástico, así como la mala administración de los residuos de dicho material, han provocado una crisis de contaminación global, afectando la salud e integridad no solo de los seres humanos, sino de diversas formas de vida en el planeta. Es importante y necesario buscar soluciones respecto a esta problemática. La biotecnología, a través del uso de mecanismos biológicos y fisicoquímicos, como el uso de enzimas microbianas u otras técnicas como la ingeniería genética y enzimática, puede hacer frente a la crisis de contaminación por plástico que afecta a la humanidad.
  • Contribución a publicación periódica
    ¿Cómo se hacen las nanopartículas?
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-02-26) Castillo-Hernández, Mariana; Sánchez-Minutti, Lilia; https://orcid.org/0009-0006-3865-5311; https://orcid.org/0000-0003-4739-5196
    La nanotecnología es una ciencia multidisciplinaria que estudia la creación y construcción de nanomateriales. Las nanopartículas son materiales formados por átomos o moléculas enlazados entre sí y que presentan en al menos una de sus dimensiones un tamaño entre 0.1- 100 nm [1]. Se clasifican en inorgánicas, orgánicas, cerámicas y bionanopartículas y de acuerdo a sus dimensiones los nanomateriales se clasifican en de una, dos o tres dimensiones [2]. Algunos ejemplos son los nanocables y los nanotubos de carbón. Las nanopartículas son importantes debido a que propiedades como la conductancia eléctrica, magnetismo, reactividad química, efectos ópticos y la fuerza física varían en comparación con los materiales a granel [2] y tienen un potencial uso en áreas como la médica, alimentaria, agrícola, en la catálisis enzimática y la electrónica. Los métodos de obtención de las nanopartículas se agrupan en dos categorías: las aproximaciones top down y bottom-up [1]. En la primera, los materiales a granel son descompuestos hasta obtener el tamaño nanométrico deseado y en la aproximación bottom-up, las nanopartículas son ensambladas átomo por átomo. Entre los métodos que utiliza la aproximación top down se encuentra la evaporación térmica, el depósito químico en fase vapor, la preparación de clústeres gaseosos, la implantación de iones y la molienda. [3]. La aproximación bottom-up involucra métodos como el coloidal, la reducción fotoquímica y radioquímica, la irradiación con microondas, la utilización de dendrímeros, la síntesis solvotermal, el método sol/gel [3] y la síntesis verde [1]. Los métodos antes mencionados difieren en grados de calidad, velocidad y costo. Entre las principales desventajas de los métodos de aproximación top down (excepto el de molienda) están el alto consumo de energía y el uso de instrumentación compleja, lo cual encarece el proceso [3]. Una desventaja de los métodos químicos es la utilización de productos químicos tóxicos y entre las ventajas de la síntesis verde está la simplicidad, no toxicidad y la rentabilidad [1]. El uso de las nanopartículas ha demostrado hacer más eficientes y multifuncionales los procesos además de que reducen y/o sustituyen la cantidad de materia prima utilizada. Dado que la mayoría de las nanopartículas creadas por el hombre no se encuentran en el medio ambiente, es necesario conocer sus propiedades toxicológicas y determinar cómo interactúan con las membranas biológicas, si tienen añadido algún compuesto tóxico que sea liberado al ambiente o forman complejos con otras moléculas [4]. Una vez que se han obtenido las nanopartículas, es necesario corroborar el tamaño, la forma y su composición química y para ello se utilizan diferentes métodos. Por ejemplo, la estabilidad de las nanopartículas en solución acuosa se determina mediante espectrofotometría UV. La forma, tamaño y morfología se determina con el microscopio electrónico de barrido. Para la determinación de la estructura cristalina de las nanopartículas se utiliza la difracción de rayos X y para determinar cómo las nanopartículas interactúan con las bacterias se utilizan las imágenes anulares de campo [3]. La creación de nuevos materiales por medio de la nanotecnología ha servido para mejorar algunos procesos, el avance tecnológico ha permitido la creación de métodos para obtener y caracterizar los nanomateriales, sin embargo, la utilización de las nanopartículas involucra una evaluación de los riesgos ambientales y a la salud humana.
  • Artículo
    Fitoextracto de Neem y trampas de feromonas usados para monitoreo de plagas en Nogal
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-02-23) Castañeda-Antonio, Ma Dolores; Hernández-Cerón, Sandra Valentina; Céspedes Jiménez, Frida Paola; Muñoz-Rojas, Jesús; Carreño-López, Ricardo; Fuentes-Ramírez, Luis Ernesto; Rosas-Gallo, Anabel; Hernández Jiménez, María Sara Guadalupe; https://orcid.org/0000-0003-0350-3802
    En el estado de Puebla, el sistema de producción familiar de nuez de castilla es generador de ingresos complementarios y provee un amplio mercado de consumo tradicional vinculado a la cultura y gastronomía Poblano-mexicana con identidad nacional. Sin embargo, el cultivo del nogal y la producción de nuez se ve disminuida por diversas plagas que dañan al árbol y sus frutos. En este trabajo se evaluó la efectividad de las trampas de feromonas y el extracto de neem para el monitoreo y captura de plagas en los árboles de nogal ubicados en el municipio de Nealtican, Puebla. El estudio se realizó a finales de junio y las revisiones fueron durante el mes de julio 2022. Los valores de captura variaron entre las evaluaciones, pero se mantuvo mayoría a inicios del mes de julio en la trampa colocada a la entrada de la Parcela de Petlachilca, Puebla, reportando la captura de la palomilla Acrobasis nuxvorella, la cual es una plaga que afecta directamente al nogal, dañando sus frutos principalmente. El método de captura fue efectivo, esta técnica podría ser de utilidad para la evaluación y control de las poblaciones de esta plaga y así evitar infestaciones mayores.
  • Contribución a publicación periódica
    Administración farmacéutica vía pulmonar
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-02-10) Sosa-Delgado, Heidi Adhara; https://orcid.org/0000-0001-8661-2486
    En la actualidad es muy común la administración de medicamentos por vía pulmonar para el tratamiento de enfermedades respiratorias, debido a la gran eficacia que se ha conseguido por su rápida acción, la facilidad de conseguir la concentración elevada del fármaco de manera localizada sin necesidad de usar la vía sistémica y, por lo tanto, sin los efectos secundarios que ésta trae consigo. Por ello, mediante la presente infografía se darán a conocer los tipos de dispositivos utilizados para la administración de medicamentos por la vía pulmonar, así como los aspectos fisicoquímicos que deben ser considerados para la elaboración de dichos medicamentos y las enfermedades que pueden ser tratadas mediante ellos [1-3].
  • Conferencia
    Cosechando el dilema: explorando el laberinto ético de las semillas transgénicas
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-02-05) Reyes Huerta, Leonardo; https://orcid.org/0009-0008-7106-6775
    La comprensión integral del debate ético en torno a las semillas transgénicas requiere una contextualización en la convergencia de la biotecnología, la ética y la seguridad alimentaria. Este trabajo se sumerge en diversas áreas fundamentales para proporcionar un sustento científico robusto con respecto al tema a tratar [1]. Biotecnología y semillas transgénicas: Las semillas transgénicas, resultado de la aplicación de la biotecnología agrícola, constituyen una instancia paradigmática en la manipulación genética de cultivos. En este contexto, se aborda la ingeniería genética para la optimización de características agronómicas y se examina su evolución histórica. Se analizan los mecanismos moleculares detrás de la transferencia de genes y la inserción de transgenes en el genoma vegetal, destacando la intersección entre la biología molecular y la agricultura. Ética y bioética en la biotecnología agrícola: Las semillas transgénicas plantean interrogantes éticos intrincados. Este segmento comprende los cimientos filosóficos y metodológicos de la bioética, centrándose en principios fundamentales como la autonomía, beneficencia, no-maleficencia y justicia. Se explora la aplicación específica de estos principios en el ámbito de la modificación genética de cultivos, delineando cómo guían la toma de decisiones éticas. Posturas y debates en torno a las semillas transgénicas: La polarización en las perspectivas sobre las semillas transgénicas es un fenómeno central en el debate contemporáneo. Este apartado integra las diversas posturas, desde la promoción de estas semillas como soluciones eficaces para la seguridad alimentaria hasta la inquietud expresada en torno a posibles impactos ambientales y de salud. Se utiliza un análisis crítico para examinar la retórica polarizada y se aboga por una aproximación científica y equilibrada. Responsabilidad ética y medio ambiente: El reconocimiento de la responsabilidad ética hacia el medio ambiente en el contexto de la modificación genética de cultivos implica la consideración de efectos colaterales potenciales. Este componente del marco teórico se adentra en la ética ambiental, explorando cómo las decisiones relativas a las semillas transgénicas deben ponderar no solo el bienestar humano sino también la preservación de la biodiversidad y la integridad ecológica.
  • Conferencia
    Mejora de la tolerancia a salinidad de plantas de maíz mediante el uso de rizobios productores de trehalosa
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-01-31) Bernabé-Allende, Alejandra; https://orcid.org/0000-0003-1162-1761
    La salinidad del suelo representa un problema para la agricultura ya que afecta la productividad del cultivo [1]. Por otra parte, los biofertilizantes son formulaciones que contienen microorganismos vivos, que al ser aplicados a las semillas o al suelo, mejoran la disponibilidad de nutrientes y promueven el crecimiento de plantas [2]. Entre los microorganismos que se usan como biofertilizantes destacan las bacterias promotoras del crecimiento de plantas (PGPB; por sus siglas en inglés). Cuando estas bacterias se enfrentan a estrés abiótico como la alta salinidad (estrés osmótico), provoca que las bacterias pierdan agua y turgencia [3]. Un mecanismo para tolerar este estrés es por medio de la acumulación de solutos compatibles u osmoprotectores como la trehalosa; un azúcar no reductor presente en diversos organismos y microrganismos y que está relacionada al estrés fisiológico [4]. En el presente trabajo se utilizó a la cepa de Bradyrhizobium japonicum (ARC 517) con diferentes fuentes de carbono, nitrógeno, pH, y la inoculación en plantas para determinar las mejores condiciones para incrementar la producción de trehalosa [5]. La aplicación de esta cepa productora de trehalosa en plantas de maíz, bajo condiciones de campo, mejoran la tolerancia a la salinidad de las plantas; lo que sugiere que la sobre producción de trehalosa podría ser una característica deseable para los biofertilizantes.
  • Contribución a publicación periódica
    La rizosfera y su mundo microscópico
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-01-22) Flores-Álvarez, Alondra Yemina; Sánchez-Minutti, Lilia; https://orcid.org/0009-0002-9465-9553; https://orcid.org/0000-0003-4739-5196
    La rizosfera es la zona del suelo circundante y más cercano a las raíces de las plantas y contiene principalmente material rocoso, partículas de tierra de diferentes texturas, raíces, nutrientes en forma de compuestos orgánicos e inorgánicos, agua y microorganismos. Desde el punto de vista microbiológico, el estudio de los microorganismos rizosféricos comenzó en 1888 en las raíces de gramíneas y leguminosas, donde se observó una relación entre la fijación del nitrógeno atmosférico y las bacterias del suelo [1]. Al paso del tiempo se ha determinado que las comunidades microbianas del suelo son complejas y difíciles de estudiar debido a la gran cantidad de microorganismos y las relaciones que pueden establecerse entre la planta y ellos. La zona rizosférica puede contener nematodos, bacterias, hongos, artrópodos, herbívoros y es considerada como uno de los ecosistemas más complejos del planeta [2]. Un caso especial de estudio son las bacterias de la rizosfera, debido a que algunas participan en el proceso de crecimiento de las plantas. Entre los microorganismos más comunes en la rizosfera se encuentran los géneros de Pseudomonas, Bacillus, Azospirillum, Rhizobium, Stenotrophomonas, Serratia, Streptomyces, Enterobacter, Burkholderia, Acinetobacter, Paenibacillus y Arthrobacter [1-3]. Algunos de estos microorganismos tienen un papel muy importante en el crecimiento de las plantas, tanto que han sido llamados rizobacterias. Este término fue introducido por Kloepper y Schroth (1978) y hace referencia a la comunidad bacteriana del suelo que competitivamente coloniza las raíces de las plantas y estimula el crecimiento y, por lo tanto, reduce la incidencia de enfermedades de las plantas [1]. Algunas de estas bacterias promueven el crecimiento de las plantas al solubilizar fosfatos insolubles, fijar nitrógeno atmosférico y secretar hormonas como las fitohormonas de tipo auxinas y giberelinas [2, 4]. Aunado a esto benefician indirectamente el crecimiento de las plantas mediante resistencia sistémica inducida, la competencia por nutrientes, antibiosis, parasitismo y producción de metabolitos supresores de rizobacterias nocivas [1]. Las bacterias promotoras del crecimiento vegetal actualmente son una alternativa para la agricultura sostenible, han sido utilizadas en los cultivos de maíz, frijol, arveja, trébol, tomates, entre otros. La comprensión de las comunidades microbianas de la rizosfera puede ayudar a comprender el funcionamiento del ecosistema, aunado a que nos puede permitir aplicar el conocimiento en otras áreas que benefician al ser humano.
  • Conferencia
    Modelos estructurales de la enzima trehalosa fosfatasa y sus mutantes en Escherichia coli involucrada en la síntesis de trehalosa y desecación en bacterias
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2024-01-10) Bernabé Allende, Alejandra; https://orcid.org/0000-0003-1162-1761
    Las bacterias xerotolerantes, es decir resistentes a la desecación, desempeñan un papel esencial en la rizosfera de las plantas. Uno de los mecanismos para tener éxito en ambientes extremos, es la síntesis de trehalosa; un disacárido que previene la pérdida de agua intracelular [1]. Escherichia coli es capaz de producir trehalosa mediante una ruta que involucra la enzima trehalosa 6 fosfato sintasa que cataliza la formación del enlace entre UDP glucosa y Glucosa 6 fosfato para producir una molécula de trehalosa 6 fosfato, luego la enzima trehalosa 6 fosfato fosfatasa desfosforila a trehalosa 6P para producir una molécula de trehalosa [2]. Por lo tanto, en este trabajo hicimos un alineamiento múltiple con Clustal Omega utilizando secuencia de fosfatasas y el modelado por homología con SWISS-MODEL, generamos el modelo tridimensional de la fosfatasa de Escherichia coli basado en las coordenadas atómicas de la fosfatasa de Salmonella typhimurium depositada en el PDB. Además, de proponer mutaciones que permitieron conocer más sobre la funcionalidad de los aminoácidos en el sitio activo de la enzima, se propone que estas mutantes podría ser más activas que la enzima nativa, producir más trehalosa y en un futuro usar los genes que codifican para estas enzimas y transformar a cepas promotoras del crecimiento vegetal que no sean xerotolerantes para mejorar la productividad de las plantas cultivadas.
  • Contribución a publicación periódica
    Definición de función continua, su contraria y su inversa. Ejemplos y contraejemplos
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2023-12-18) Miranda Valle, Noé; https://orcid.org/0009-0007-0238-4510
    La enseñanza de la matemática tiene cinco situaciones, que se manifiestan regularmente en cada momento del proceso de enseñanza, las cuales son: La formación de conceptos y sus definiciones, formulación de juicios y sus validaciones, elaboración de representaciones gráficas, elaboración de sucesiones de indicación con carácter algorítmico y, planteamiento y solución de problemas [1]. Para afianzar y profundizar el conocimiento sobre un concepto matemático se puede realizar la búsqueda de la contraria e inversa de su definición dada, lo cual permite buscar ejemplos o contraejemplos mismos que enfrentan a nuestra intuición o creencia y a nuestras interpretaciones preestablecidas o conocimientos anteriores [2]. Aquí se muestra un ejemplo sobre el concepto de función continua.
  • Contribución a publicación periódica
    Pseudomonas sp. UW4 protege a las plantas de jitomate frente a estrés salino
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2023-12-03) Bernabé-Allende, Alejandra; https://orcid.org/0000-0003-1162-1761
    La productividad de los cultivos puede mejorarse mediante la aplicación de microorganismos benéficos (PGPB; por sus siglas en inglés, Plant Growth Promoting Bacteria) aún en condiciones de estrés. Las sales solubles disminuyen la fertilidad de los suelos, produciendo estrés osmótico, afectando la homeostasis de los iones, esto altera el estado hormonal de la planta perturbando la asimilación de nutrientes y la fotosíntesis [1]. El compuesto ACC (amino ciclopropano) es un precursor del etileno en las plantas y estos aumentan frente al estrés, en consecuencia, las PGPB utilizan a la ACC desaminasa para disminuir los niveles de etileno en condiciones de estrés [2]. Otro mecanismo utilizado por las PGPB para disminuir el estrés y promover el crecimiento de la planta es mediante la producción de trehalosa [3]. Este es un disacárido que se utiliza como molécula de señalización, reserva de carbohidratos y protector frente a estrés como la sequía, frio y estrés salino [4]. En este trabajo se evaluó la actividad de la ACC desaminasa y la acumulación de trehalosa por la PGPB Pseudomas sp. UW4, en donde la inoculación de esta cepa y sus mutantes defectivas en trehalosa y ACC desaminasa, mostraron una disminución significativa en la acumulación de trehalosa en las mutantes; afectando la longitud de raíces y brotes de las plantas inoculadas. La cepa que sobre produce trehalosa protegió a las plantas inoculadas de las condiciones de estrés salino. Estos resultados son consistentes con la acción sinérgica de la ACC desaminasa y trehalosa en Pseudomonas sp. UW4 en la protección de plantas de tomate frente al estrés salino [5].
  • Contribución a publicación periódica
    Bacillus spp. en la protección de plantas contra el estrés ambiental
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2023-11-23) Mora Antonio, Rocio; https://orcid.org/0009-0004-2145-6629
    Varias especies del género Bacillus, como Bacillus azotofixans, B. subtilis, B. circulans, B. velezensis, B. coagulans, B. macerans, etc., han sido identificadas como bacterias promotoras del crecimiento de las plantas [1], éstas confieren protección a la planta contra el estrés ambiental y/o promueven el crecimiento de las plantas [2]. Los factores de estrés de las plantas se clasifican principalmente en dos grupos: estrés biótico y abiótico. El estrés biótico es el resultado de las interacciones entre la planta y otro organismo vivo (como insectos o microorganismos fitopatógenos incluyendo hongos, bacterias o virus), que resulta en un daño parcial; que la planta puede superar, o bien en daños significativos letales. El estrés abiótico, es el resultado de cambios en factores no biológicos, principalmente ambientales o nutricionales, que afectan el crecimiento, la reproducción o la vida de la planta (entre los que se encuentra temperaturas extremas, sequia, salinidad, presencia de metales pesados, entre otros) [3]. Los factores de estrés abióticos y bióticos son de las principales causas de deficiencias en el rendimiento, daño a los cultivos y alteraciones en las tasas de crecimiento de las plantas [2, 4]. Se han encontrado varios mecanismos de Bacillus spp. involucrados en la protección de las plantas contra el estrés abiótico y biótico, entre los que se incluyen [2]: • Producción de fitohormonas. • Mecanismos de desintoxicación de ROS. • Quelación de metales. • Uso de compuestos orgánicos volátiles (COV). • Formación de biofilms. • Colonización y competencia por espacio y nutrientes. • Producción de antimicrobianos. • Activación del ISR (Resistencia Sistémica Inducida).
  • Conferencia
    La multirresistencia a antibióticos en Escherichia coli asociada a la industria porcícola
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2023-10-29) Miranda-Valdés, Javier Rubén; https://orcid.org/0000-0002-9679-345X
    La existencia de la resistencia y multirresistencia a antibióticos presente en bacterias es un hecho actualmente muy conocido por la comunidad científica; pese a ello, la información que la vincula con la actividad ganadera sigue siendo una minoría [1]. Una de las bacterias de mayor distribución alrededor del mundo es Escherichia coli, un bacilo Gram-negativo que usualmente forma parte de la microbiota intestinal de distintas clases de animales. El ingreso de cepas ajenas a las propias de un organismo puede desencadenar enfermedades de leve a moderado riesgo por la presencia de toxinas que tienen el potencial de provocar diarreas que conducen a la deshidratación y mala absorción de nutrientes en la alimentación [2]. Los grupos humanos más vulnerables son los infantes y gerontes, especialmente aquellos que radican en países en vías de desarrollo [3]. Algunas de las vías más importantes de ingreso de ésta y otras bacterias patógenas son a través de la alimentación de productos de origen animal mal cocidos o crudos, el contacto directo con los animales o sus desechos o beber agua contaminada con residuos ganaderos [3, 4]. El cerdo es el animal destinado a la alimentación humana más criado y consumido, de allí radica la importancia de sondear genéticamente la resistencia a antibióticos en bacterias ligadas a la producción porcina, como lo es Escherichia coli. Algunos de los métodos de reconocimiento general incluyen a los análisis bioinformáticos, que usualmente se pueden acompañar de muestreo y secuenciación dirigido a los genes de resistencia hallados [1].
  • Contribución a publicación periódica
    Expresión heteróloga de la versión trunca de enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2)
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2023-10-14) Almanza Rodríguez, Guillermo; Tobón Pérez, Domingo Ezequiel; https://orcid.org/0009-0008-1946-6536
    La pandemia de COVID-19, causada por el virus SARS-CoV-2, ha impulsado la realización de numerosos estudios y experimentos con el objetivo de comprender mejor la enfermedad y desarrollar estrategias para su control. En este sentido, se han llevado a cabo investigaciones dirigidas a entender el funcionamiento del virus y su interacción con el huésped. Estos esfuerzos han permitido avanzar en el desarrollo de vacunas y fármacos para hacer frente a la enfermedad. Una de las estrategias iniciales y más importantes es el estudio de la interacción con el receptor del virus. Se sabe que la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2, por sus siglas en inglés) es la molécula receptora del virus. Por su parte el SARS-CoV-2 interactúa por medio de un dominio de unión a receptor (RBD, por sus siglas en inglés) el cuál, es el responsable de la interacción con el receptor. Comprender esta interacción es fundamental para el diseño de fármacos que puedan prevenir la unión entre el virus y su receptor. Para ello, se han utilizado diferentes enfoques, que incluyen el estudio tanto de versiones completas del receptor como de versiones truncadas, las cuales representan formas parciales o modificadas del receptor. En el presente reporte se describe el procedimiento de expresión y purificación de una versión truncada del receptor ACE2, producida de manera recombinante en células E. coli. Se generó la construcción pET28b(+)-tACE2 al insertar una porción del gen del receptor ACE2 en el plásmido pET-28b(+), y posteriormente se clonó este vector en células E. coli DH5α. La expresión de la proteína tACE2 se realizó en células E. coli BL21-CodonPlus (DE3). Posteriormente, se emplearon técnicas de desnaturalización con urea y cromatografía de columna de afinidad con resina de níquel, seguidas de técnicas de diálisis para el replegamiento de la versión truncada del ACE2 (tACE2).
  • Contribución a publicación periódica
    Metabolitos producidos por el hongo Fusarium solani
    (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2023-09-17) Ruiz Andrade, Grisel
    El género Fusarium es uno de los géneros dentro del reino fungi con endófitos más abundantes, éste comprende unas 70 especies caracterizadas por discrepancias extraordinarias en términos de genética, con una capacidad para crecer en una amplia gama de sustratos, afectando no solo su biología e interacción con los organismos que los rodean, sino también su metabolismo secundario. Miembros del género Fusarium son una fuente de metabolitos secundarios con diversidad estructural y química y se informa que exhiben diversas actividades farmacológicas. Los endófitos fúngicos son una fuente importante de agentes antiinfecciosos y otros compuestos médicamente relevantes, debido a una fuente de diversa gama de metabolitos secundarios bioactivos multidimensionales, como alcaloides, terpenoides, esteroides, quinonas, isocumarinas, lignanos, fenilpropanoides, fenoles y lactonas. Se considera que Fusarium es una rica fuente de compuestos bioactivos, incluidos más de cien compuestos con estructuras químicas únicas, entre más de trescientos compuestos de diversas clases, como butenólidos, alcaloides, terpenoides, citocalasinas, fenalenonas, xantonas, esteroles y derivados de difenil éter y antraquinona, con bioactividades multidimensionales tales como actividad antimicrobiana, antiviral, anticancerígena, antioxidante, antiparasitaria e inmunomoduladora. F. solani es una de las fuentes más importantes de nuevos y diversos constituyentes secundarios farmacológicamente activos. Se han encontrado diversos biocompuestos como son el caso del taxol, que es el primer miembro de la familia de los taxanos, que se utiliza en la quimioterapia del cáncer y se caracteriza por su limitada disponibilidad, alto costo y bajo rendimiento de fuentes vegetales. Sin embargo, se utiliza en el tratamiento de varios tipos de cáncer, como el de mama, ovario, próstata, pulmón de células no pequeñas, adenocarcinoma y carcinoma de células escamosas de esófago. También se ha reportado el caso de la producción de vitexina (5,7,4-trihidroxiflavona-8-glucósido), es conocida por tener valiosas propiedades biológicas como antiinflamatoria, anticancerígena, antinociceptiva, antioxidante, anticonvulsivante, cardioprotectora, hipotensora, potenciadora de la memoria y antidiabética. Se ha reportado el aislamiento de siete metabolitos secundarios de F. solani incluyendo: tres naftaquinonas, anhidrofusarubina, fusarubina y 3-desoxifusarubina, una aza-antraquinona, bostrycoidina, dos esteroles, ergosterol y 3,5,9-trihidroxiergosta-7,22-dieno-6-ona y 4-hidroxibenzaldehído. Curiosamente, la fusarubina reporta tener una actividad neuroprotectora significativa en la muerte de células HT22 mediada por glutamato, como inhibidor de la NADH ubiquinona reductasa mitocondrial, que también se conoce como coenzima Q10 y como un antioxidante eliminador de radicales libres. Además, tiene la capacidad de actividad antibacteriana altamente significativa contra cuatro patógenos, B. megaterium, S. aureus, P. aeruginosa y E. coli reportados hasta el momento en la literatura. Las naftoquinonas son pigmentos derivados del naftaleno, pertenecientes a la familia de las quinonas, que exhiben una variedad de estructuras químicas y demuestran diversas actividades biológicas. La naftoquinona es precursora de la síntesis de fusarubina, varios estudios han demostrado su capacidad de F. solani para producir fusarubina y derivados (O-etilfusarubina, hidroxi-dihidrofusarubina y O-etilhidroxidihidrofusarubina. Conocer que los microorganismos a pesar de ser patógenos son capaces de producir sustancias antimicrobianas con actividad multiobjetivo, son una característica necesaria para prevenir el desarrollo futuro de resistencia de patógenos a nuevos medicamentos e incluso para implementarse en la agricultura, para poder disminuir el uso de agroquímicos dañinos a la salud humana y ambiental. Literatura recomendada [1-26].